domingo, 13 de diciembre de 2009

Cuando no quede nada

Después de un fuego intenso, solo queda la brasa, porque todo en la vida tiene su final. Fue una bella historia, llena de encanto y de cuentos que nadie que no esté enamorado creerá. Crecieron las flores repletas de rocío, y un amor lleno de sueños e ilusiones también creció. Lástima que de tanto tiempo en la sombra, a la luz no abrimos los ojos, solo cuando el tiempo hace su obra.
Yo no te culpo por llegar al olvido, y tú no debes culparme por llegar a la indiferencia, pues la esencia de este asunto es que sintiéramos lo mismo los dos. Hoy queda muy poco de lo que hubo ayer. A veces me preguntas qué pasó, y mirándote de frente sólo puedo decirte, si nuestros corazones no saben, tan sólo lo sabe Dios.
Ayer, bajo el crepúsculo, me di cuenta de que queda muy poco para que se extinga la llama que nuestros pechos consumió, porque mientras veíamos caer el sol en nuestras frentes, te vi indiferente, y me vi distante yo. Como quedan sólo bajazos, y el sumo de este fruto ya casi se extinguió, sólo quiero pedirte que cuando no quede nada, me recuerdes bellamente, como te recordaré yo.

No te pido que te quedes

No te pido que te quedes, solo que me abraces un momento, y que me hagas olvidar el tiempo y el espacio por un segundo más. No te pido que me recuerdes, pero sí te pido que me olvides con dignidad. Ya no te ruego compañía, tampoco te pediré que me quieras, después de que me hayas querido por este segundo más.
El amor es como el hambre, se siente o no se siente, pero jamás se siente a medias. Yo no puedo exigirte que me ames, y si no puedes amarme por completo, dejaré que te vayas. No te pido que te quedes, solo que me borres, como un boceto a carboncillo que no te gustó al dibujar. Yo no te exigiré nada más que te marches frente en alto, y que cuando cierres definitivamente la puerta, no la vuelvas a golpear.
Hoy está lloviendo mucho, cuidado si te resfrías, porque después de este momento, mi cuerpo ya no calentará el tuyo como en otras noches de frío. Ya no habrá un compromiso, ni un anillo de por medio, ni tampoco una obligación para la fidelidad. Espero que tu camino sea largo, aunque no menos tormentoso que los momentos que he pasado esperando verte cambiar.
Ya no deseo que te quedes, porque de la ilusión al desencanto hay una brecha muy estrecha que en muchas ocasiones he tenido que cruzar. Dormiré tranquila, después de que te hayas ido, y estaré satisfecha de que el monstruo de los celos no carcoma mi sien. Sólo diré adiós con resignación, convencida de que he tomado la decisión correcta sin miedo a la soledad y al dolor.

martes, 22 de septiembre de 2009

Página del diario de ayer

Eres una página del diario de ayer, de un suceso cotidiano y poco trascendental. No entiendo entonces de dónde viene el recuerdo.


La tinta de aquella página está disuelta y se volvió a secar en la débil superficie del papel, haciendo grandes manchones, y esas manchas no son más que el pequeño recuerdo que tengo de ti.


¿Para qué recordarte? Precisamente porque las heridas, leves o profundas, dejan sus cicatrices.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Ayer

Te conocí ayer, un sábado triste del cual pensaba no iba a sobrevivir. Te conocí ayer, con tu mirada profunda, con esa cálida sonrisa y esa actitud de gran caballero. Te vi, y me encantaste, pero no me imaginé que las circunstancias iban a hacerte hablar conmigo, no imaginé que ibas a hablarme, que ibas a decir una palabra, porque no sabía, que ibas a ser precisamente, la persona seleccionada por el destino para darme las explicaciones que yo buscaba.
Me pareciste genial desde el primer momento, y aunque apenas conozco tu nombre impreso en una tarjeta, y aunque apenas sé de ti lo suficiente como para saber que eres un extraño, me encantaste. Te conocí ayer, y me convencí que una sonrisa de un desconocido puede hacer feliz a una persona, y que a veces podemos ver una porción del alma tan solo con ver directamente a los ojos.
Te conocí, y sólo me llevaré un bonito recuerdo. Un recuerdo de un día y una tarjeta con tu nombre impreso. Se me imprimió en la mejilla, una tinta roja que llevaba tu nombre y la encuentro regada en un sonrojo. No puedo negar que hoy me siento feliz, porque aunque no te conozco, dejaste una sensación que no había sentido de manera tan profunda.
No conozco nada, absolutamente nada de tu vida. Muy poco para decir que hubo invasión de privacidad. Sólo sé tu número del trabajo, tu nombre y tu apellido y un correo electrónico, que no es el personal. Ni siquiera sé si llevas un dedo atado a un anillo, o si existe la ilusión en tí de quererlo atar.
Así como el viento que va y viene, fuiste una brisa rápida, mas bien, un rayo de luz. Fue un placer conocerte, aunque al momento de partir, te dijera solamente: ¡Buenas tardes, muchas gracias!

Real y Virtual

Lo virtual es tu boca, que no puedo sentir,
Lo real es el frío que provocas
Lo virtual soy yo pensando en que es real
Un sueño que mi corazón evoca.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Qué es la tristeza?

He comprendido que la tristeza es como un cristal que se parte y comienza a clavar hasta rasgar completamente el corazón. Lo increíble, lo grande, es que el cristal no penetra completamente en la masa aspirante e impelente del néctar de la vida, sino que emerge desde la profundidad de él hacia arriba, pero quedando atrapado, justamente un centímetro debajo de su superficie.
El dolor que causa es peor que la herida de un cuchillo, porque el cuchillo, después de su penetración puede ser extraído, pero un cristal que está adentro, que ha explotado en cientos o miles de pedazos, nos deja el corazón cubierto por sus trozos.

A través de la ventana

Veo a través de la ventana, y no hay nada más que nubes. Salgo a través de ella, y comienzo a caer, a caer, a caer...parece que estoy flotando y de repente, el sueño se termina a causa de las nubes, nunca termino de caer. Vuelvo a mi cama muchas veces, y tantas veces salgo de ella me vuelvo a posar en la ventana. Al atravesarla repetidas veces me doy cuenta, que en aquel espacio escondido en un lugar recóndito de mi cabeza, del cual prescindo cuando estoy despierta, no existe ni existirá el tiempo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Promesas

No me prometas lo que ya sabes que no cumplirás, promete lo que puedas, sin más ni menos preámbulos, aprende a decirme que no. Ya prometes un día la felicidad, mañana me prometes que regresarás. Mejor no me prometas.
La primera promesa que me hicieron fue vana, y la última no importa como sea. No me duele que no cumplas la promesa, me duele que la hagas, sabiendo que no puedes cumplirla. Solo tengo una promesa en la que creo, una promesa que desmiente mi infortunio con las promesas, porque realmente sé, que a diferencia de las otras se cumplirá; es la promesa de la muerte.

El miedo

Hay unos bichos en la bañera, y se tejen a mi alredor sonidos extraños, que me producen escalofríos, mucho más cuando veo los insectos...no comprendo como existen en la vida esos seres imaginarios, que se enredan en la cabeza y no quieren salir. Son como una criatura engendrada y nunca parida. Me generan confusión, y más confusión. ¿Dónde estoy? Cerca de la bañera, pero ahora es un cuarto oscuro, porque se acaba de ir la energía eléctrica, entonces el espacio conocido se vuelve extraño. Se apagó la luz, y ahora ya no temo a los bichos de mi bañera, ahora le temo a la dama incorpórea que se traga a los objetos, a la ausencia de lo claro. No me gusta estar encerrada, pero temo más a estar con la dama tiniebla, mucho más que a los animalejos del baño, mucho más que a tener un picaporte asegurado.
Aunque tema más a eso que a las demás cosas, tengo que decir que es peor tener a las tres cosas juntas. Sobretodo tener que saber que en la penumbra, un insecto se acaba de posar en uno de mis pies.

martes, 18 de agosto de 2009

Rayos de sol

Comenzaron a penetrar sus rayos, empezaron a deslizarse, colando miles de seres extraños a través de la ventana. Justo cuando abro los ojos, veo a esos habitantes diminutos filtrarse por mi ventana, y creo que uno de mis bostezos se los traga, y que ahora no son habitantes de los rayos del sol, sino de mi garganta. Me equivoco, son inmortales, infinitos.
Algunas veces se fuga el sol, travieso entra por mi ventana, baila con los pequeños revoltosos al compás de las primeras horas de la mañana. A mí me da igual, no me quiero levantar, me importa el sol, me importa la oscuridad, me importa un bledo un nuevo día, hasta que como sonámbula abro mi ventana y que si todavía me queda aire para respirar, este día será mejor.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Triste otoño

Camino lentamente por un parque desolado por la caída de las hojas secas de sus imponentes árboles. El otoño es un misterio, el símbolo de la renovación. Mi corazón se rompió como un frágil cristal en un triste otoño, de flores marchitas y aullidos de viento...me desprendí del amor, pero no hubo renovación, no hubo una sustitución.

Después de haber vivido esta experiencia, me pregunto: ¿Puede el corazón imitar la perfección del otoño? ¿Puede acaso renovarse y sacar cada uno de los clavos que se le han enterrado crudamente en las arterias?
Todavía no puedo contestar esas preguntas, solo puedo recordar que mi corazón pasó por un triste otoño, apenas cuando terminaban de caer de los árboles las hojas secas, y justo antes de que soplaran las primeras brisas de invierno.
Sin embargo, aunque la razón y el entendimiento se nieguen a ver la luz, en lo profundo de mi alma hay un susurro interminable, un susurro que me dice que hay algo que nunca debe perderse: LA ESPERANZA.

lunes, 27 de julio de 2009

Suave perfume

Tienes un suave perfume; contenta estoy de apreciarlo. Si fuera una prenda, no disfrutaría tanto su existencia, porque mis ojos están nublados a todo placer que venga a través de ellos. Utilizo entonces con maestría el sentido del olfato, abandonándome a los olores que desfilan con la brisa.
Sentí tu suave perfume, aún desde lejos, como me indicaba la brisa, y se posó suavemente como una caricia por mi nariz que no dejaba de aspirar su dulce esencia. Oí unos pasos que se alejaban, y llevaban con ellos la esencia provocadora, una esencia de azul, de mar. Deseé que te quedaras por más tiempo, y capturar para siempre ese aroma tan dulce, pero me conformo con inmortalizarlo en mi memoria que lo guarda como si lo estuviera respirando ahora.
Tienes un suave perfume, y no te conozco. No sé si sabrás lo que dije, o qué dirás si lo sabes...no sé si me escuchas, si estás cerca o lejos, solo sé que tu perfume me hizo feliz por un momento.

Un poema

Leyendo una tarde, de esas en la que invade la melancolía, me encontré con un poema que hablaba de la vida. Ese poema nunca lo olvidaré, porque dentro de cada uno de sus versos me encontraba, y dentro de cada una de las estrofas me convencía, que la vida es más que una cadena con eslabones de años, que la vida es en sí misma una poesía.
Un poema me enseñó a ver lindo lo tosco, y apreciar en las cosas, más que su belleza, su valía. De vez en cuando leemos un poema, y él nos deja de su estructura la rima, pero dentro de esa composición de estrofas y versos, más que rima, hay amores, recuerdos, pétalos y espinas. Desde esa tarde en que leí ese poema, con asombro noté que en nuestra existencia, no importa la bella forma que tengan las cosas, si en lo profundo de tu alma no sientes su esencia.
Desde aquella tarde nublada y triste, de grises contrastes y de mirada sombría, me di cuenta que en un poema, encontraba una historia que desconocía. Es por eso que hoy cuando leo un poema, pienso profundamente en cada uno de sus versos, y me imagino a su autor dejando en él una gota de su sangre y un poco de su aliento.

¿Cuánto vale una lágrima?

Un día, sentada sola frente al mar, me puse a mirar el inmenso azul, aquella masa de agua, cuyos bramidos furiosos salen con blancas espumas que reafirman su majestad y vigor; me di cuenta que le había robado una gota, gota que ahora bajaba por mi mejilla. Me paré, y le dije al mar: te la devuelvo. En ese momento, dejé de llorar.
Estoy completamente segura que si esa lágrima hubiera formado parte de mi corazón, no la habría devuelto, estoy convencida de que no le pertenecía a él, sino no se hubiera fugado por mis ojos. El dolor no cabe en un espacio diseñado para la alegría y el amor. El dolor no cabe dentro del pecho, por eso le devolví esa gota de angustia al mar, que sabrá más que yo qué hacer con ella.
Esa lágrima no era mía, y por lo tanto no podría ponerle un precio. Me pregunto, si vuelvo otra vez a llorar, por un dolor, por una pena que se enquista cual tumor en mis vísceras, ¿Cuánto valdrá esa lágrima? Una lágrima de tristeza no vale nada, porque lo que realmente vale, no duele, permanece en el tiempo, y no se evapora...lo que realmente vale se queda abrazado a nuestra alma, y se arraiga fuertemente a ella, hasta que un día lo hacemos volar con el último soplo de nuestro aliento.

domingo, 14 de junio de 2009

Ojos aguados.

Agua que corre a traves de mis pómulos. Agua bendita, porque demuestra que no soy de acero, agua terrible, porque me hace parecer de algodón.

jueves, 4 de junio de 2009

Adiós

No te vayas dijo. No entendía mucho el significado de sus palabras, pero tenía el presentimiento de lo que su madre decía. No te vayas, mi amor, no te vayas. Un torrente de lágrimas de fuego iba bajando a raudales por la mejilla de la madre. La madre era delgada, más bien, esquelética, de una palidez que la hacía casi traslúcida, con apenas verdosas y azuladas manchas que se extendían como fibras por todo el cuerpo. Cualquiera que la hubiese visto, creería que no corría sangre por aquellas fibrosas y delgadas conexiones que se notaban de manera sorprendente en el cuerpo de la mujer.
Dio un gran suspiro y luego gritó, aún con más fuerza: ¡No te vayas! La niña, que apenas la miraba, con los ojos deambulando quizás por otro espacio que no era aquel cuartucho conformado de tablas podridas y un techo de yaguas, movía la cabeza de vez en cuando, muy lentamente. La infante sentía un frío en la espalda, un frío muy fuerte, y una debilidad tal, que aún en cama parecía como si se fuera a desplomar.
La intesa fiebre no la había abandonado en días. Los labios resecos, producto del calor interno que le quemaba las entrañas, no habían adquirido humedad con los innúmeros vasos de agua que la madre la hacía tomar. Era lo único que tenía para ella: agua, y té de yerbas.
Ya de madrugada, en horas que casi todos -a excepción de los trabajadores compulsivos y los corrompidos por el vicio- dormían, la niña pareció mejorar, pero era una señal de que a pesar de los tristes y amorosos ¡No te vayas! de su madre, diría, como lo hizo casi entrando el alba, con sus labios tiernos y los ojos de agua: Mamita, Adiós.

Se muere el amor

¿Dónde está la verdad? A la vuelta de la esquina, en un bote de basura. La verdad se ha muerto, y también murió el credo. Ha muerto la bondad, la ternura y está agonizando el amor. Lo veo respirar profundamente, tratando de inhalar más aire, de reavivar la llama que sonrosa las mejillas de los amantes.
El amor tiene muchas heridas a causa de sus enemigos principales: la rutina, el desaliento, la desesperanza y la mentira, sobre todo la mentira. Como esta última mató a la verdad, el amor se va consumiendo poco a poco, lamiéndose las heridas mientras observa el cadáver de su amiga, la verdad.
El amor se está muriendo, quizás debamos darle respiración -que sea boca a boca, porque a él no le gusta nada artificial-. El amor se está marchitando, tendremos que llenarlo de pétalos, regarlo con lágrimas de perdón y alegría. El amor se muere, no lo dejemos: es lo único que podemos salvar de las garras del sueño eterno.

miércoles, 3 de junio de 2009

Tristeza

Cristales líquidos salen de mis ojos. Suspiros livianos se van haciendo fuertes hasta acallar mi voz. El dolor se hace cada vez más insoportable en este destierro hecho de silencio y soledad.

martes, 2 de junio de 2009

República Dominicana

Mi país es un cuento, de connotada belleza, de tenues caricias de viento y de colados rayos dorados de mediodía. Tiene un límpido azul que comienza en las alturas y bordea el suelo formando un beso de cielo y mar.
En mi corazón, mi país cabe entero, en mi memoria por siempre existirá...De cabo a bahía él es un misterio, de colinas y valles, toda una beldad.


¿Por qué escribo?

Cuando escribo yo soy diferente, me transformo en seres invisibles que habitan en mis letras. Soy lo que quiero ser, y vuelo con la imaginación. Me puedo transportar hacia la soledad o caminar con rumbo fijo hacia el amor. Yo puedo enamorame cuantas veces quiera y de personajes inverosímiles construidos en mi imaginación.
Puedo ser quien quiero y cuando quiero, tengo la capacidad de reinvertarme a cada momento, tan solo con pensar en paisajes distantes, en lugares tan distintos y en corazones tan diversos. Puedo ver en un prado la esperanza o en las alas de las mariposas la felicidad.
Me siento libre en esta prisión a voluntad, de este encierro planeado, hecho tan solo por la convicción que el cuerpo debe ser preso para que la mente pueda ser libre. Por cada una de mis venas destilan pasiones diferentes, que se van construyendo historia tras historia. También albergan en cada una de mis letras, sentimientos contrapuestos a mis propios sentimientos, para no violar el derecho de enfrentarme a mi misma a las batallas de la vida, y al confrontamiento de pensamientos propios con otros tantos que vuelan en este mundo de diversidad infinita.
Hay un soplo de vida en cada una de las palabras, cada una tiene la virtud de alzarse y tener dominio propio, mi pensamiento cobra vida cuando escribo y se escapan de los grilletes del mutismo, salen galopando y crean su domicilio. Escribo porque quiero, porque estoy convencida que no existe otra forma de escapar de las miserias del mundo ni de acercarse más a sus inmensas virtudes.

Un consejo

Me daré un consejo, dejaré de pensar en aquellas cosas que me hieren, dejaré de vivir por vivir, y comenzaré a comprometerme con disfrutar cada soplo de aliento que me queda. Los minutos que pasan se lanzan a través de un agujero infinito y no regresan, desaparecen rápidamente dejándonos perplejos de su capacidad de correr, de volar, de esfumarse.
Me daré otro consejo, continuar siendo yo misma, aceptando que soy lo que soy y hago lo que quiero, y cuando quiero, porque quiero.
Un último consejo, amar al amor, y tener amor por el amor propio.

lunes, 1 de junio de 2009

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde

Nos encontramos en la vida con muchas personas, pero pocas de ellas se convierten en seres casi imprescindibles, importantes para nuestras vidas. Nos encontramos con un mar de compañeros, de conocidos, de simplemente "vistos u observados", pero nos encontramos con pocos, muy pocos amigos.
Quizás en quien menos creemos, tenemos la oportunidad de cultivar una hermosa amistad. Un amigo potencial, ese que aún no lo es, pero que tiene toda las cualidades y capacidades para serlo, es el primer paso para llegar a tener un gran amigo. Sin embargo, nuestras erradas percepciones y paradigmas nos hacen pensar que esa persona no tiene nada en común con nosotros o que no merece nuestra amistad.
Cuando decidimos alejarnos por completo, nos damos cuenta de que había un tesoro escondido en esa persona, que otro supo aprovechar mejor. En ese momento queremos volver atrás, pero anteriormente ya hemos surcado profundas heridas que tal vez ni el tiempo llegue a curar. Ya no hay oportunidad, pues la característica más notoria de una oportunidad es que solamente se da una vez. Es por eso que recuerdo un refrán que reza: "Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde".

Un día especial

Hoy es un día especial, no porque esté rojo en el calendario, sino porque hoy he aprendido la importancia de vivir. Hoy me he levantado con la convicción de que mi cuerpo, mi mente y mi alma son maravillosos, y de que no debo desperdiciar ni un segundo para hacer mayores y mejores cosas.
El día de hoy es muy especial, porque he dejado los complejos en el ropero, y me he vestido de esperanza y alegría. Hoy es un maravilloso día, porque veo el sol que ayer ignoré, y veo el cielo más hermoso, porque ya no agacho la mirada. ¡Hoy tengo la primera oportunidad, y la última: hoy puedo ser lo que yo quiera o dejar de ser lo que siempre quise!

viernes, 29 de mayo de 2009

La vida

La vida es un cúmulo de circunstancias, de experiencias, de intenciones, de motivos y acciones. La vida es un enigma indescifrable, un conjunto de incertidumbres con una sola certeza: la muerte.
La vida, con todo y lo que sea, y aún con lo que no sea, hay que disfrutarla. Empezar a disfrutar la vida es comenzar a admirar cada hebra de cabello que habita en la cabeza, cada una de las venas que transitan debajo de la piel...vivir es más que respirar, vivir es el inalienable compromiso de sentir, pensar, admirar y sorprender. La vida alberga sus peligros, pero también muchas emociones. Disfrutarla a plenitud implica un perfecto equilibrio entre estos dos eventos -los peligrosos y los emocionantes- No hay nada sin un riesgo, no se gana nada sin perder, y nunca se pierde todo sin haber ganado algo (por lo menos experiencia).
Lo mejor de la vida es que tiene muchas sorpresas, una caja escondida donde podemos sacar lo que queremos. La vida no nos da más de lo que somos, ni menos de lo que podemos soportar.

jueves, 28 de mayo de 2009

Aunque no estés

Para decir te quiero no se necesitan muchas cosas, para saber lo que en verdad necesitas no se requiere demasiada experiencia, para sentir solo se requiere vivir.
Espero poder encontrar la forma de decirte, ya que estás tan distante desde aquel viaje eterno, que no necesito tu presencia para amarte, ni tu perfume para admirarlo, ni tu figura para mi deleite. Me basta y me sobra con tu recuerdo, con la memoria de aquellos días inolvidables y la esperanza de en un futuro consumir mi carne debajo de la suave caricia de la tierra húmeda, dejar que sus suaves, pequeños y alargados habitantes horaden mi piel, sin importarme (porque no lo sabré). Tengo la certeza de que este último camino será mejor, porque allí no habrá padecimiento ni dolor, solo mutismo e inacción, solo oscuridad y soledad. Lo mejor de todo esto es que sé que estaré contigo.

Soledad

Yo soy de un pueblo de nieblas y sombras, yo soy el lamento de un perro herido. Yo soy el llanto desesperado que se ahoga en el silencio. Soy la desesperanza y la desesperación...la agonía y el desaliento.
Soy la depresión en su más alta expresión, soy la alta expresión de aguda tristeza. Huyen los pueblos de mí, huye la gente. Producen ruidos y se dan fríos abrazos para sofocar mi presencia destructora. También soy parte de la esperanza, y una minúscula parte de la sabiduría, yo soy un enigma no descubierto, relativo y circunstancial.
Estoy siempre, porque mi guarida es el corazón de los angustiados y el alma de los que carecen de compañía, pero también soy un refugio de aquellos que buscan la realidad de su ser, encontrarse con su verdadero yo, de aquellos que encuentran la voz de su corazón en el silencio y en el suave murmullo del viento que sopla.

domingo, 24 de mayo de 2009

El tiempo

Nada es eterno, nada es para siempre. Hoy frente al espejo, veo cómo los rosáceos pómulos van cayendo a fuerza de la gravedad de los años. Pensé que sería joven eternamente, y desprecié profundamente la vejez. Los minutos no pasaban para mí, mientras sigilosamente pasaron los días, los meses y los años, los cuales no me han dejado más que tristeza.
Los cables azules y verdosos que en la juventud a penas asomaban por mis brazos, hoy se aprecian a través de la diáfana y arrugada cortina de la piel que los cubres, y se notan saltones, como queriendo deshabitar el cuerpo. A veces pienso que el alma se sale por mi boca cuando un hilo de viento se agolpa en la garganta y secamente tengo que dejarlo salir para no asfixiarme.
Ya no soy la misma persona, porque he transformado mis gustos, ahora son más livianos, menos terrenales, pero de nada me sirve. Porque sé que el arrepentimiento no es lo que ha llegado a mi vida, lo que ha llegado ha sido el cansancio, y sin dudas sé que pasa lo mismo con millones de gente que pasan por el purgatorio de unos largos años.
No me quejo, pues he vivido. He vivido, de la manera en que he querido, como elegí vivir. Lo que hoy soy es producto de un conjunto de vivencias y experiencias en las cuales he tenido que decidir. Soy el resultado de mis decisiones -acertadas o equivocadas- y ahora, cuando veo las paredes de este inmenso castillo, pienso en los demás que han de reunirse conmigo a las cinco para tomar el té. A algunos les queda la memoria de unos bellos años, a otros les queda la amargura de inmensos sufrimientos que les persiguen con tenacidad aún en este período de sombra, donde les queda más oscuridad que luz. En cambio yo, pocas veces me abandono al recuerdo, pues sé que la mayor bendición es no recordar. Mi mala memoria es mi cómplice favorita, porque la he convertido en una selectiva a mi propia conveniencia.
Ya viene la enfermera del turno de las 4:00 p.m., comenzará a hablarme de sus padres, de cómo fue su travesía como inmigrante, cómo obtuvo su nacionalidad y de que quisera tener cerca a sus progenitores como me tiene a mí. Veo en lo profundo de sus ojos la dulzura de su corazón, entonces agradezco mil veces a Dios llegar a esta etapa de decadencia, porque al igual que muchos, ya puedo ver a través de los ojos de otros, porque he adquirido por la madurez y experiencia de los años el don de ver el alma a través de ellos.

La verdad

La verdad

A veces pensamos que tenemos la verdad absoluta, pero la verdad es relativa, es de quien realmente la dice, pero también es de quien la cree y de quien la cree decir. Es muy complicado, porque así muchas mentiras se convierten en verdad, y muchas verdades son confundidas con mentiras.
No creas en quienes dicen siempre ser sinceros, porque proclaman "su verdad", a veces tienen el pensamiento nublado por un sinnúmero de sentimientos que, si no envenenan su lengua al pronunciar palabras hirientes, van lentamente intoxicando su corazón.
La verdad está estrechamente ligada a la sinceridad. Ser sincero no es hacer el ejercicio de pensar y hablar, de expresar todo lo que piensas. Ser sincero es sentir de corazón, y ejercer una ardua labor de introspección. No es solo decir palabras al azar, no es solo decir lo que te parece, porque te conviene o porque quieres, o simplemente porque sientas la presión de una situación desagradable sobre tus hombros y quieras descargar esa serie de emociones enfermizas que tienes en el centro del pecho.
Recuerda: Nunca dirá la verdad aquella persona que obre de mala fe, pues la verdad tiene como pilar fundamental la buena voluntad y las nobles intenciones. Verás a muchos decirte que te quieren, pero no es cierto, porque no obran de buena fe, pero también existirán otros que no expresarán abiertamente la buena voluntad que albergan en su corazón hacia tu persona, quizás no los veas como tus amigos, pero procura conocerlos mejor. Tendrás que aprender a reconocer entre lo real y lo virtual...no todo lo que se ve, en realidad es, y no todo lo que en realidad es, se puede ver.