domingo, 16 de mayo de 2010

Del Corazón, Tripas

Ya no hago el intento. No puedo hacer más corazones de los pedazos que quedan. Es mejor quedarse sin un corazón, que tener uno que funciona a medias, porque no le cabe más dolor. Por tanto, hago del corazón las tripas, para digerir esas situaciones amargas que nos llegan directamente como una pedrada al estómago. Ya no quiero más un corazón de tripas, porque me dedicaré a hacer tripas de mi corazón.

domingo, 2 de mayo de 2010

Son Fantasmas

Aquellos rostros de ayer, aquellas miradas de fuego, que me inspiraron sentimientos de rabia...todos son fantasmas. A la memoria le gusta jugar a mostrárnoslos, y es en su amplio palacio donde nos encontramos con una serie de recovecos minados por ellos, en los cuales entramos y de los que luego se nos hace difícil salir. Por eso renuncié a ella, y renuncié a todas las cosas que moran dentro de esos grandes laberintos que posee.


A veces, en momentos de debilidad, salen a flote en mi memoria, figuras de humo que se difuminan rápidamente. Son gente del pasado, a las cuales decidí olvidar, porque el ejercicio de su recuerdo se convierte en un martirio, y yo estoy convencida de que no quiero ser héroe ni martir, de que no quiero ser una princesa de cuentos víctima de las maquinaciones de un perverso villano o de una bruja cruel, mucho menos un verdugo de nadie. Mi vida no es un juego de ajedrez.


Simplemente me conformo con relaciones saludables y convencionales, con un hola y ¿qué tal? no invansivos de mi intimidad. Es así, porque entiendo -y estoy segura de que ese entendimiento es producto de un razonamiento muy lógico- que no necesito dejar mi vida en manos de nadie, porque no podría estar en mejor y en peores manos que en las mías. Así, dejo a los fantasmas donde deben estar, cerca de sus moradas, donde murieron, aunque algún día los vea caminar por las calles, ya no como seres translúcidos, sino como figuras de carne y hueso que aún respiran para otras gentes, que a diferencia de mí, no asistieron a sus entierros.