sábado, 6 de noviembre de 2010

Indiferencia

A falta del brillo de una moneda,
se desvanecen de unos ojos la luz divina
de una alegría que hace tiempo murió
en una realidad cubierta por negras cortinas.

Ser negado a un persona el derecho a vivir
es sin duda un pecado de un corazón vil,
pero existen vilezas mayores permitidas:
pretender que en la miseria exista vida.

Existen en este mundo seres indolentes
que a través de duros ojos contemplan la guerra,
y es la calma absoluta de su sed,
la sangre de los cuerpos que miran caer.

La "justicia" de la humanidad -como la hemos llamado-
no tiene en sus ojos la venda de la equidad,
porque no hay diferencia entre esa dama fría
y la más cruda indiferencia...

...Y así como es su justicia de inmutable,
también hay corazones inconmovibles
que ante el cuerpo famélico de un niño
no se asoma un sentimiento de cariño.

Hay hombres y mujeres que luchan
en nombre de sus naciones,
Y es en defensa de sus tierras
que participan orgullosos en las guerras.
No sabiendo que la guerra mayor,
es contra un gran enemigo,
la sed inquebrantable de su propio egoísmo.