martes, 20 de marzo de 2012

Mi retina

Eres la luz para mi retina, gracias a ti puedo ver, tal cual es el mundo que me rodea. Ya no hay antifaz, no hay una cortina negra...rasgaste el velo que cubría mis ojos. Te agradezco y a la vez te desprecio por hacerme despertar de mi mundo de sueños, donde los ríos eran espejos y donde las nubes eran de dulce algodón.

A través de mi retina, llevo imágenes a mi cerebro, llevo dolor de realidades que me erizan la piel de cuando en vez, más veces de las que quisiera, más cuándo de los necesarios. No soporto ya vivir en un mundo tan real, en un mundo que prescinde tanto de mi fantasía, ya no quiero estar despierta. Déjame soñar. Me diste un conocimiento que sirve para aclarar las cosas, para hacerlas sencillas o para descubrir su complejidad. No necesito saber si son complejas o sencillas, quiero ser como niña, que descubre paso a paso el mecanismo de los objetos, sin importarle nada implicado más allá.

Te colaste por mi retina, y te vi tal cual eras, y adquirí conocimientos sobre cómo actúa el mal, y mi corazón entonces se ha hecho más de hierro, y amarrado al crudo proceso de olvidar, llevo el pesado lastre de la soledad. Te colaste por mi retina, y te vi por vez primera, porque antes no veía, una tela negra estaba ante mis ojos. Vi la luz por un instante, la luz que irradiaban tus pasos, tus pasos que se alejaban, dejándome atrás.

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