sábado, 6 de noviembre de 2010

Indiferencia

A falta del brillo de una moneda,
se desvanecen de unos ojos la luz divina
de una alegría que hace tiempo murió
en una realidad cubierta por negras cortinas.

Ser negado a un persona el derecho a vivir
es sin duda un pecado de un corazón vil,
pero existen vilezas mayores permitidas:
pretender que en la miseria exista vida.

Existen en este mundo seres indolentes
que a través de duros ojos contemplan la guerra,
y es la calma absoluta de su sed,
la sangre de los cuerpos que miran caer.

La "justicia" de la humanidad -como la hemos llamado-
no tiene en sus ojos la venda de la equidad,
porque no hay diferencia entre esa dama fría
y la más cruda indiferencia...

...Y así como es su justicia de inmutable,
también hay corazones inconmovibles
que ante el cuerpo famélico de un niño
no se asoma un sentimiento de cariño.

Hay hombres y mujeres que luchan
en nombre de sus naciones,
Y es en defensa de sus tierras
que participan orgullosos en las guerras.
No sabiendo que la guerra mayor,
es contra un gran enemigo,
la sed inquebrantable de su propio egoísmo.

sábado, 23 de octubre de 2010

El verdadero amor

Si pudiéramos comprender que el amor no es un beso, no es una caricia, ni siquiera una experiencia que sea sinónimo de placer, sabríamos entonces que hemos encontrado el verdadero significado del amor...algo inexplicable, que no reposa en las sabias y perfectas definiciones del diccionario.
El amor, va más allá de lo que la carne puede sentir, porque cuando se ama, nos hace falta más que piel y más que ganas para transmitir una llama profunda que quema en el centro del pecho. Amar es combatir el egoísmo, es ser héroe de una guerra cotidiana contra nuestros bajos instintos...es hacer de lo vulgar algo hermoso, y vencer la rutina de cada día. Amar es saberse humano, reconocer los errores y admirarse de las virtudes. Amar es saber que a tu lado tienes alguien tan imperfecto como tú, con cualidades maravillosas que te envuelven, y justamente con los defectos hechos a tu medida -ni más grandes, ni más pequeños que tú-, porque son precisamente los que puedes soportar.
No podría abarcar en pocas palabras -y en muchas solo alcanzaría redundar- la definición del verdadero amor, pero sí podría definir su comienzo, porque el comienzo del amor está en nosotros; el amor verdadero comienza en amarse a uno mismo.

martes, 1 de junio de 2010

Te Vas

¿Por qué te vas? Eres una persona tan diferente, porque tienes esa capacidad de desaparecer en medio de tanta gente, y de que acompañada por miles y sin tí, me sienta en la más profunda soledad. Eres el amago de un beso, que deja a quien espera frustrado ante el deseo.
Mi nube de paso, eres un sueño gris-que ni blanco ni negro-, llegaste a mi vida cuando estaba muy despierta para cerrar mis ojos por un instante, y luego despertarme crudamente a una triste realidad. ¿Por qué te vas? Si eres un amor de esos que duran un destello y se vuelven eternidad. No me dejes bordando el pañuelo que secará mi llanto...no te me vayas nunca...¡Ah, qué digo, si ya te has ido! Mejor es pedirte que regreses, volviendo tu capacidad de desaparecer en medio de tanta gente, en el don milagroso de aparecer en medio del desierto de mi soledad.

Besando la aurora

Tengo besos llenos de eternidad, repletos de luz y de encanto, y tengo todos los llantos que te puedas imaginar. También llevo en mi pecho la aridez de la tierra azotada por los fuertes resplandores de un disco dorado que saluda desde lejos. Tengo la soledad de las caricias que no me diste, y que ahorraste en el bolsillo sin fondo del tiempo que ya pasó.
Me hundo en un mar de agua y melancolía, hecho de las grises penas que cubren el cielo justo antes de llorar. Sin embargo, no me lamento de la tristeza que me toma entre sus brazos y me dice dulcemente que ya no volverás, porque he sabido aferrarme a un beso tibio que atraviesa mi ventana y que urga a través de mis mejillas, lográndolas sonrojar. Ahora que no te beso, ahora que ya no hay tiempo de enmendar esos errores que nunca supiste que cometiste, me doy cuenta que he encontrado un anestésico para el dolor, dedicándome cada mañana a besar la aurora y a agradecer el que puede abrir mis ojos colando sus rayos por mi ventana.

domingo, 16 de mayo de 2010

Del Corazón, Tripas

Ya no hago el intento. No puedo hacer más corazones de los pedazos que quedan. Es mejor quedarse sin un corazón, que tener uno que funciona a medias, porque no le cabe más dolor. Por tanto, hago del corazón las tripas, para digerir esas situaciones amargas que nos llegan directamente como una pedrada al estómago. Ya no quiero más un corazón de tripas, porque me dedicaré a hacer tripas de mi corazón.

domingo, 2 de mayo de 2010

Son Fantasmas

Aquellos rostros de ayer, aquellas miradas de fuego, que me inspiraron sentimientos de rabia...todos son fantasmas. A la memoria le gusta jugar a mostrárnoslos, y es en su amplio palacio donde nos encontramos con una serie de recovecos minados por ellos, en los cuales entramos y de los que luego se nos hace difícil salir. Por eso renuncié a ella, y renuncié a todas las cosas que moran dentro de esos grandes laberintos que posee.


A veces, en momentos de debilidad, salen a flote en mi memoria, figuras de humo que se difuminan rápidamente. Son gente del pasado, a las cuales decidí olvidar, porque el ejercicio de su recuerdo se convierte en un martirio, y yo estoy convencida de que no quiero ser héroe ni martir, de que no quiero ser una princesa de cuentos víctima de las maquinaciones de un perverso villano o de una bruja cruel, mucho menos un verdugo de nadie. Mi vida no es un juego de ajedrez.


Simplemente me conformo con relaciones saludables y convencionales, con un hola y ¿qué tal? no invansivos de mi intimidad. Es así, porque entiendo -y estoy segura de que ese entendimiento es producto de un razonamiento muy lógico- que no necesito dejar mi vida en manos de nadie, porque no podría estar en mejor y en peores manos que en las mías. Así, dejo a los fantasmas donde deben estar, cerca de sus moradas, donde murieron, aunque algún día los vea caminar por las calles, ya no como seres translúcidos, sino como figuras de carne y hueso que aún respiran para otras gentes, que a diferencia de mí, no asistieron a sus entierros.

viernes, 12 de marzo de 2010

Olvido

Cuando llega el olvido, no hay nada que buscar, porque el amor es como el vino...se vuelve mejor con los años. Un recuerdo eres ahora, una fuerte brisa que logró activar mis sentidos, pero ya pasó, llegó la calma. Ahora solo quedan las huellas, marcas indelebles, surcos hechos a quemarropa en el corazón. Llegó el momento del olvido, tu amor es como una lámpara encendida con poco aceite para combustión, cuya luz se extingue.

domingo, 7 de febrero de 2010

Te lloré

Te lloré un mar, te lloré hasta el cansancio,
y se me secó el corazón de tanto llorar,
porque cuando ya no habían cristalinas lágrimas,
comencé a llorar la sangre que el solía bombear.

Me quedé sin suspiros, y atesoré esos recuerdos
que enferman de tanto grabarlos en el cassette de la memoria,
te lloré por cada estrella que había en la galaxia...te lloré infinidad.

Hoy lamento saber que agua pasada, no vuelve hacia atrás
y que lágrima derramada muere en una sábana...
como un suicida saltando hacia el precipicio.
No valió la pena el esfuerzo de mis ojos,
no valió de nada mi garganta secar.

Te lloré y fue en vano, o tal vez te lloré por vanidad
Pero por cada lágrima que cayó de mis ojos
un recuerdo yo pude borrar,
te lloré tanto entonces, que apenas recuerdo tu nombre.

Te lloré en el invierno, y te lloré en primavera
derramé tantas lágrimas para poder aceptar
que el amor que duele es perenne como hierba
y el buen amor, una estrella fugaz.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Cuando no quede nada

Después de un fuego intenso, solo queda la brasa, porque todo en la vida tiene su final. Fue una bella historia, llena de encanto y de cuentos que nadie que no esté enamorado creerá. Crecieron las flores repletas de rocío, y un amor lleno de sueños e ilusiones también creció. Lástima que de tanto tiempo en la sombra, a la luz no abrimos los ojos, solo cuando el tiempo hace su obra.
Yo no te culpo por llegar al olvido, y tú no debes culparme por llegar a la indiferencia, pues la esencia de este asunto es que sintiéramos lo mismo los dos. Hoy queda muy poco de lo que hubo ayer. A veces me preguntas qué pasó, y mirándote de frente sólo puedo decirte, si nuestros corazones no saben, tan sólo lo sabe Dios.
Ayer, bajo el crepúsculo, me di cuenta de que queda muy poco para que se extinga la llama que nuestros pechos consumió, porque mientras veíamos caer el sol en nuestras frentes, te vi indiferente, y me vi distante yo. Como quedan sólo bajazos, y el sumo de este fruto ya casi se extinguió, sólo quiero pedirte que cuando no quede nada, me recuerdes bellamente, como te recordaré yo.

No te pido que te quedes

No te pido que te quedes, solo que me abraces un momento, y que me hagas olvidar el tiempo y el espacio por un segundo más. No te pido que me recuerdes, pero sí te pido que me olvides con dignidad. Ya no te ruego compañía, tampoco te pediré que me quieras, después de que me hayas querido por este segundo más.
El amor es como el hambre, se siente o no se siente, pero jamás se siente a medias. Yo no puedo exigirte que me ames, y si no puedes amarme por completo, dejaré que te vayas. No te pido que te quedes, solo que me borres, como un boceto a carboncillo que no te gustó al dibujar. Yo no te exigiré nada más que te marches frente en alto, y que cuando cierres definitivamente la puerta, no la vuelvas a golpear.
Hoy está lloviendo mucho, cuidado si te resfrías, porque después de este momento, mi cuerpo ya no calentará el tuyo como en otras noches de frío. Ya no habrá un compromiso, ni un anillo de por medio, ni tampoco una obligación para la fidelidad. Espero que tu camino sea largo, aunque no menos tormentoso que los momentos que he pasado esperando verte cambiar.
Ya no deseo que te quedes, porque de la ilusión al desencanto hay una brecha muy estrecha que en muchas ocasiones he tenido que cruzar. Dormiré tranquila, después de que te hayas ido, y estaré satisfecha de que el monstruo de los celos no carcoma mi sien. Sólo diré adiós con resignación, convencida de que he tomado la decisión correcta sin miedo a la soledad y al dolor.

martes, 22 de septiembre de 2009

Página del diario de ayer

Eres una página del diario de ayer, de un suceso cotidiano y poco trascendental. No entiendo entonces de dónde viene el recuerdo.


La tinta de aquella página está disuelta y se volvió a secar en la débil superficie del papel, haciendo grandes manchones, y esas manchas no son más que el pequeño recuerdo que tengo de ti.


¿Para qué recordarte? Precisamente porque las heridas, leves o profundas, dejan sus cicatrices.

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